El sábado 29 de Enero se celebró la IX edición de los Premios
Feroz realizados por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España.
Entre los galardonados destacaron: "Maixabel" y "El buen
patrón" en cine, y "Cardo" y "Venga, Juan" en series.
Asociación de Informadores Cinematográficos de España
Esta novena gala de los premios se tiñó de morado para dar
el Premio de Honor a Cecilia Bartolomé por su trayectoria como guionista,
directora y productora del cine español. Seis grandes directoras del cine español,
Julia de Paz, Paula Ortiz, Pilar Palomero, Leticia Dolera, Neus Ballús y Ainhoa
Rodríguez, entregan el premio después de unas bonitas palabras y recuerdos de
su vida como cineasta. Cecilia Bartolomé fue de las primeras mujeres que se
atrevió a abordar en sus obras temas feministas que se consideraban tabú en la
época, como el aborto o el divorcio.
Destacó también el discurso de agradecimiento que dio Petra Martínez
cunado recibió el Premio a Mejor Actriz Protagonista por "La vida era
eso". Petra dijo que el resto de sus compañeras y compañeros galardonados habían
usado todas sus ideas para de agradecimiento por lo que sus palabras terminaron
hablando sobre su propia vida sexual y la importancia se tratar este tema de
una forma abierta y sin tabús.
Por último, quiero destacar también, el "diálogo"
que mantuvieron Ane Gabarain y Elena Irureta sobre la maternidad. Con cierto
grado de ironía, trataron, entre otros, un tema muy importante en el mundo del
cine: la invisibilidad de la mujer.
Me gustaría recomendar uno de los coloquios que se hicieron
previos a la gala "Cine feminista: de la Transición hasta hoy" ya que
se tratan temas muy importantes en la sociedad actual además de hacer un repaso
por la historia del cine desde el punto de vista del feminismo.
En 2020 se cumplió 15 años desde el estreno original de Orgullo y prejuicio, una adaptación de la novela homónima de Jane Austen que refleja los códigos sociales de entonces, pero desde una perspectiva feminista, elaborada y más allá de lo romántico.
En esta ocasión, Deborah Moggach es la encargada de adaptar las aventuras y desventuras de la familia Bennet. Para quien no haya leído el libro o visto la película, la trama se basa en una familia inglesa de clase baja burguesa que está formada por la señora Bennet, el señor Bennet y sus cinco hijas, que viven en Inglaterra a finales del siglo XVIII. Con la llegada de algún joven a la zona, la señora Bennet se emociona y vive con el anhelo de que alguna de sus hijas pueda contraer matrimonio. Con cinco hijas y sin ningún tipo de apoyo económico, cuando el padre muera las cinco mujeres y la madre se verían sin poder contar con una libra de su familia, de ahí la agonía de la madre por encontrar un marido para cada una de ellas. Por otra parte, ser mujer en la sociedad de la época implicaba pocos privilegios; entres ellos la no disposición de herencia. El mayorazgo solo se transmitía por linaje masculino y, por lo tanto, las jóvenes se dedicaban a la búsqueda de marido con gran patrimonio para no caer en la pobreza. Las mujeres se presentaban como moneda de cambio y en su valor va incluido la belleza.
Elizabeth, la más rebelde de todas, verá cómo su mundo se desmorona cuando conoce a un tipo llamado Darcy, del cual es muy difícil saber lo que siente. Así pues, la película está ambientada en una época en la que el poder de las palabras tenían mucha más importancia que ahora. Una época llena de un gran romanticismo, cuando esta "palabra" tenía algún significado. Cuando las sutilezas y los pretextos tenían un papel importante.
El guion realiza una visión de la figura de la mujer de entonces, donde se daba mucha importancia a la imagen pública y al matrimonio que contraían las mujeres. Sin embargo, al igual que el libro original, su perspectiva se centra en la ruptura de ese estilo de vida, mostrando la rebeldía de su principal protagonista: Elizabeth. Es una historia sobre estas mujeres, y no de los hombres que les acompañan. Su mayor fuerte, bajo mi perspectiva, es que no se centra únicamente en la historia romántica que se plantea, sino que va más allá. Es cierto que hay partes en las que se peca de ingenuidad, pero en otras expone las obligaciones y el peso de ser mujer en esa época. Al ser un drama de época, esa lucha por la libertad y la libre elección debe idearse dentro de una coherencia.
Esta película, sin duda, consigue obtener ese alegato feminista, pero sin forzarlo, aunque su final nade más hacia el tono romántico. Asimismo, la dirección de fotografía y de arte son brillantes, con una exposición inmensa de los espacios y de unas localizaciones muy cuidadas.
En mi opinión, esta película proporciona el disfrute de aquellos que miran el amor con los ojos de antaño, pero que sin embargo, se queda a medio camino a la hora de definir ese complejo sentimiento, cosa que pretende con la relación de los dos protagonista principales y, cosa que, a mi parecer, no consigue.
Simone de Beauvoir decía: " No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Esos derechos nunca se dan por adquiridos. Debéis permanecer vigilantes durante toda vuestra vida"
Ojalá poder decir que no tenía razón, pero estaba completamente en lo cierto. Aun faltando mucho camino por delante para llegar a una igualdad real y plena los derechos de los que ahora disfrutamos y que muchas veces damos por hecho que siempre van a estar ahí al muchas de nosotras haber tenido la suerte de nacer en un lugar y tiempo donde esos derechos ya estaban conseguidos. Siempre han existido personas dispuestas a hacer retroceder toda la lucha hecha por las mujeres en la historia para las mujeres ; al menos en mundo occidental disfrutemos de los derechos que ellas no pudieron y tuvieron que dar incluso la vida para ello. En los últimos años, se han visto muchos avances, pero todavía muchos más ataques e intentos de tirar por tierra todo lo conseguido. Dos crisis económicas, crisis mundial, crisis medioambiental, una pandemia mundial y un auge de la extrema derecha y el fascismo que aterra; todo ello hace que la permanencia de lo ya conseguido por el feminismo obrero se resquebraje y corra el peligro de desaparecer. No dejemos que el sacrificio de las trabajadoras textiles de Nueva York o sin irnos mucho mas muy lejos el de las cigarreras, que iniciaron el movimiento feminista obrero en nuestro país.