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lunes, 24 de mayo de 2021

LA VIDA

Después de la muerte, la vida y estando en vida, la muerte, no sabe lo que es vivir, se lo ha perdido todo, los mejores años de su vida en una pequeña cárcel, ubicada en su mente y hacía esquina con su alma.

De donde viene y a dónde va o porqué viene y porqué se va. No le teme a la muerte, le teme a no romper un silencio incansable antes de que llegue. No le teme a la vida, le teme a vivir en la cárcel ubicada en su mente que hace esquina con su alma.

Toda la vida anhelando una vida mejor, toda la vida llorando el presente, cuanto más rápido pasa el tiempo, más feliz se siente. No le asusta la muerte porque vive en ella, la monotonía, los maltratos y los abusos, han envuelto a lo que se llama vida en una danza, en la cual la tristeza saca a bailar las mejores situaciones de su vida, entendió que no existía absolutamente nada plenamente feliz, todo terminaba en una profunda tristeza que se traducía en la muerte de cada buena y delicada emoción.

Había más esquinas aparte de su alma, aunque esta era muy particular, porque en esa esquina su alma seducía a su mente, pero esta necia, nunca cedía a sus deseos insaciables de querer un poco del alma, esa pasional lujuria entre mente y alma, de haberse realizado le habría sanado esa existencia en una muerte infinita. El alma sana, no enloquece.

La mente empecinada en serle fiel a la muerte terminó yendo de la mano con ella hacía la eternidad, esa otra realidad donde la muerte se convirtió en vida, porque ahí no había más esquinas y todo era un conjunto armonioso entre lo dionisiaco y lo apolíneo. 

Judith decapitando a Holofermes - Artemisa Gentileschi / wikipedia dominio público

                                                   

GABRIELA PROAÑO VERA- ICT - FILO

miércoles, 21 de abril de 2021

¿Quién será la niña?


Ella era una niña, si tocabas su pelo cada hebra se enrollaba en tu dedo y si lo soltabas volvía a su forma encogida y delicada, sus ojos tan negros que penetraban el alma a cualquier pecador, su piel morena como un café con leche, siempre alta, siempre sensible, siempre pequeña ante el mundo, no tenía ni idea de lo que venía. 

Creció y le fueron contando cosas que pensaron que ya debía ir sabiendo, pero no entendía nada, solo aceptaba un futuro incierto, solo sabía que papá no era tan malo, y cuando conoció a su mamá, deseaba estar a su lado siempre. Mamá se fue, se volvió a ir, como miles de mamás, y ella no sabía si iba a estar con su mamá otra vez. 

No sabía lo que era la muerte, aunque estuviese cerca de ella, todos los días en el periódico un muerto extendido en la portada, ¿la causa?, un tiroteo, le debía plata¹ a alguien, una venganza, al lado del muerto los lunes una chica semi desnuda, modelando, contando en una entrevista superficial, respuestas a preguntas vacías y sin trasfondo.

No sabía lo que era la vida, aunque estuviese rodeada de ella, la vecina de al lado tan joven tuvo un bebé y después de ese otro, la vecina de al lado eran casi todas las adolescentes del pueblo, su vida se resumía en que desde pequeña debía ir aprendiendo hacer cosas de mujer. Niña no salgas de la casa, no carajo, ya te dije que no. Ahogada del encierro se asomó a la ventana, limitada por unas varillas con diseños circulares, llenos de polvo, le dejaban las manitas negras, como quedó su mente, cuando el señor de en frente le saludó, ella respondió, y él se sacó el pene y se empezó a masturbar, mientras la miraba, petrificada se bajó y nunca dijo nada. 

La niña, la niña, qué bonita estaba cuando se levantaba a las seis de la mañana ella sabía que cuando un gallo cantaba por tercera vez ya era hora de ir a comprar la leche para desayunar, al final de su calle había una casa, donde siempre había borrachos y putas o eso decían, al extremo de la otra calle una cantina, se escuchaba música, se las sabía todas, qué lista era. A las siete y cuarto en la escuela, los lunes cantando el himno nacional, con la mano derecha en el corazón, a distancia de sus brazos del compañero de delante, más tarde en clase, la profesora preguntándole porque hay sangre en el cuaderno, no dijo nada, pero tampoco se hizo nada.

 No profesora, la niña no tiene que borrar no tiene que usar el borrador, tiene que hacer todo perfecto desde el principio, claro que necesitaba borrar, la niña repitió el año. Heridas en los dedos por lavar su ropita a mano, la niña todo lo hacía mal, le decían “todo lo que tocas, destruyes”, esa otra persona con su cabeza recostada en la pared, aguantando la rabia para no matar a la niña, todo lo que tocas destruyes, todo lo que tocas destruyes, todo lo que tocas destruyes, no fue ella, no lo dañó ella, no le pegue más, no sea malita, por favor. 

A las 13:00 venía gente a comer a casa, la niña le abría la puerta a los comensales, al jefe casi le matan, salió en el periódico del pueblo, no sabía de la muerte, pero el titular “Casi le dan plomo ² a Fernando” le impactó, la niña tenía gran estima y respeto por esta persona. Había que comer guardando modales minuciosamente perfectos para que no haya que pasar ninguna vergüenza, la niña ponía todos sus esfuerzos en coger bien los cubiertos, pero manchaba mucho la mesa, aunque en su sitio tenía un protector muy bonito en forma de león, la otra se ponía muy brava, ¿por qué comes como los chanchos niña?. 

La niña era muy desordenada, muy sucia, hubo un momento de su vida que estaba llena de piojos y una persona le contaba cómo le salvó la vida, pero ella no sabía lo que era su vida antes, tampoco sabía lo que estaba siendo de su vida en ese ahora. “Mamá, me está pegando con el látigo, no me quiere dar la muñeca que mandaste a comprar” exclamó con voz temblorosa cuando hablaba con su madre por teléfono, no se sabe qué pasó después, pero no hubo muñeca, nunca hubo muñeca. La muñeca que le dio su madre la última vez estaba en una repisa muy alta, porque no había que dañar a la muñeca. 

No era fácil deshacerse de la niña porque nada salía bien, mándenla a la casa de los primos en las vacaciones, ella era feliz, jugaba con sus dos primos a tener una tienda, a esconderse, hasta ir a comprar pan era entretenido, ahí su tío intentó enseñarle a andar en bicicleta, pero la niña no hacía nada bien, y no aprendió, más tarde su tío murió. En esa misma casa y uno de esos tantos veranos, una tragedia se vino encima, la niña todavía no tiene tetas, duerme sin blusa, un hombre se acercaba a su cama, tres noches seguidas, lo contó, pero todo se resumió en “ay mija³, seguro solo fue a verle que no se caiga de la cama”. No volvió a pasar más, pero tampoco se hizo nada. 

Pero si la niña come bien, tiene ropa y va a la escuela, ¿qué más quieres niña?, ella sabía que le hacía falta algo, era amor, aprovechaba cada oportunidad de abrazar a alguien, y le llamaba mamá a cualquier señora que se preocupase por ella, pero mamá seguido del nombre de pila, solo llamaba mamá a secas a su mamá de verdad. 

No te compramos ropa de marca porque no te lo mereces, todo lo que tocas destruyes, péinate niña, péinate, no entendían que la niña tenía el pelo desordenado, que su pelo era una expresión de su alma, no hacía falta peinarlo, niña péinate que así no te vamos a llevar a ningún lado, la niña odiaba su pelo, la niña se odiaba. 

Como va a dejar a la niña sola señora, estuvo llorando toda la tarde hasta acá se le escuchaba, a la niña no la llevaron y no soportó estar encerrada lloró de tristeza y más tarde de dolor. No toques lo que no es tuyo, la niña tocó unos labiales de la señora, le quemaron los dedos con una vela para que no lo vuelva hacer, no sabemos si aprendió la lección, pero le dolió muchísimo. 

Cuando tuvo unos siete años, un adolescente, un monstruo de unos 16 años le dijo que, si le podía hacer una mamada, “si tú pones tu boca aquí, te hago los deberes”, la niña ya sabía decir malas palabras, pero no le dijo nada grosero porque no quería que ese man le dijese a una persona mayor que la niña le dijo hijo de la gran puta, en su mente la que salía perdiendo era ella, después de esto tampoco pasó nada. 

A la niña le gustaban los hombres, le parecían atractivos los que salían en las revistas, pero también tenía curiosidad por el cuerpo de la mujer, nunca había visto a una desnuda, en los desfiles de los colegios se agachaba para verle los calzones a alguna, qué curiosa eres niña, ¿no te da vergüenza? 

Todas las noches un salado sabor a lágrimas saboreaba en su boca, no aguantaba, día tras día lo mismo, siempre con golpes, siempre con llanto, así siete años. Creía en Dios, no había noche sin pedirle estar con su madre, y se le hizo. 

Once años, otro país, otras costumbres, otra manera de hablar, primero de ESO la niña entrando por la puerta, y todos riendo en bajo, luego supo porqué era, es que ser panchita era gracioso para los niños, hablar cantando con la “s” era más bien cómico, pero esto era lo menos importante, venían otras tragedias. 

30 años, niña tenía 12, manipulación, ella cayó y calló. El tiempo no lo ha curado todo, la niña tiene recuerdos recurrentes de todas las cosas que le han pasado, ahora la envuelve una personalidad dañina que la está matando poco a poco, desde que le dieron alcohol a los 11 una de las muchas cosas que aún no debía conocer, pero conoció, no para, no para, no para, en una etapa fue un problema, yo controlo dijo, pero no controló. 

La niña ya a veces sonríe, la niña no agradece a la vida haber vivido todo aquello. La niña escribe, escribe su historia. 

Glosario 

1, Plata: dinero, riqueza 

2, Plomo: en la expresión dar plomo, significa matar a balazos a alguien. 

3, Mija: manera afectuosa de referirse a una persona de sexo femenino. 

4, Man: proviene del inglés, su significado es hombre y es una palabra usada en varios países de Latinoamérica.

Escrito por: Gabriela Proaño. ICT - REL

Relato finalista en el concurso de relatos Bibliotecas de Bable de Ciencias de la Documentación.


La niña. 

viernes, 27 de marzo de 2020

LA NBA TOMA DECISIONES ANTE EL CORONAVIRUS


Carlos García Galindo/ ICM-NBA


La pandemia del coronavirus está afectando gravemente a muchos sectores de diferentes tipos, principalmente porque nos ha pillado por sorpresa a todos. El deporte no es una excepción, y la mayor liga de baloncesto del mundo, la NBA, ya está barajando distintas medidas para paliar los daños ocasionados en la temporada actual y ver cómo se podría continuar con ella cuando esta crisis acabe.

En primer lugar, la medida propuesta más sensata hasta el momento es la de aplazar la competición. Con esta decisión se conseguiría rebajar los daños económicos que ha supuesto esta crisis al jugarse todos los partidos restantes. ¿La mala noticia? Que la temporada se tendría que reanudar muy probablemente en verano, coincidiendo con las vacaciones de los jugadores, los negocios del Draft o la Summer League.

Otra posible opción sería empezar los PlayOffs ya, la cual tenga quizá más contras que pros. A nivel económico, anular los 180 partidos restantes (12 por equipo) provocaría una situación catastrófica para la liga, ya que sería mucho dinero perdido que probablemente obligaría a los equipos a recortar en salarios de jugadores. Por otro lado se conseguiría dar una sensación de tranquilidad y de normalidad que ninguna liga en todo el mundo ha conseguido dar hasta ahora. Eso sí, a un precio muy caro en mi opinión, ya que probablemente las autoridades sanitarias recomendarían jugar los partidos de PlayOffs a puerta cerrada, algo inédito y que quitaría toda la emoción.

Por último, la última medida que está sobre la mesa es la de cancelar totalmente la temporada. Sin duda es la más dura y la que más problemas traería, tanto económicos como para las franquicias y los fans, que se quedarían con una temporada NBA en blanco por primera vez en la historia. Pero si esta solución sigue en la mesa de diálogo es porque nadie sabe con certeza cuándo esta crisis va a terminar, y por tanto, cuándo va a ser seguro para la salud el volver a jugar.

Tres opciones e infinitas dudas y problemas. Nadie sabe qué ocurrirá, pero lo que sí es seguro es que vamos a estar al menos un mes sin NBA, algo que para los aficionados de baloncesto nos va a costar superar.





Artículo publicado el 27 de marzo de 2020 en Madrid.

MIS DÍAS DE INSTITUTO


María Isabel García Abad/ICT-POE


Dedicar mi tiempo a escribir poesía,

Mientras una pizarra se va rellenando de números sin sentido, mientras ves pasar la vida por una ventana, ya sea el invierno más frío o el verano más cálido, siempre vas a prestarle atención a la hoja del árbol que se mueve o al pájaro que en la rama del mismo se posa.

Mientras la chica de delante calza una mesa, y el chico de detrás te tira del pelo, el profesor te pilla con el móvil y te lo quita porque cree que no le prestas suficiente atención, y efectivamente estaba en lo cierto, mi mente desconectaba ante cualquier papel o bloc de notas vacío y ansiaba por llenarlo de palabras y letras que para mí al final cobraban sentido.

Mientras;

Pierdo el tiempo, pierdo el tiempo entre cuatro paredes que me sé de memoria, entre piropos, algún que otro insulto y personas que cuando llegue el sol y con él el verano, no veré hasta septiembre, o quizá ni eso.

Con septiembre vuelven los días largos y el aburrimiento, dejando que mi imaginación vuele en otra de estas clases en las que dejo que el timbre sea mi reloj y me avise de que apenas tengo dos minutos para salir al pasillo en busca de inspiración, volver corriendo y plasmarlo en textos como este, y total ¿para qué?

Esto el día de mañana tan sólo me recordará lo poco que valoré mi estancia aquí, y me hará añorar mis momentos de lucidez entre pizarras, ventanas, apuntes, timbres y compañeros que por el momento en que lo relea ya no estarán.

Y yo simplemente habré perdido el tiempo dedicándolo a escribir poesía.