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sábado, 29 de mayo de 2021

Dos libros del escribidor

Por: Arnold Rojas Quicaño 

Por elección propia escogí dos libros del Nobel hispano peruano Mario Vargas Llosa que han sido publicados en tres diferentes editoriales para hace notar en sus libros las diferentes formas de presentar la información. Será importante fijarse en: el tamaño, encuadernación, paratexto, edición, año y, en suma, en el diseño final de cada libro. En este pequeño ejercicio de evaluación escogí a Pantaleón y las visitadoras (1980) de la Editorial Seix Barral y La realidad de un escritor (2020) reeditado por la Editorial Triacastela. Como verán cada Editorial, dispone la información como cree correcto.

Pantaleón y las visitadoras

La edición con la que cuento está publicada por Seix Barral/Alfaguara, datada en 1980, formato de bolsillo (18 cm x 12 cm) y tapa rústica. En cuanto a la cubierta tiene una ilustración a color cuyo nombre del artista es ininteligible, pero sí se distingue el año: 74. Aparece también en la parte superior el nombre del autor y en mayúsculas el título de la novela, debajo de la ilustración se nombra a la editorial y la temática de la publicación: NOVELA. En su contracubierta, insertaron la fotografía del autor, pero sin créditos del fotógrafo, que acompaña a cuerpo entero la biografía del escritor más la descripción de la obra y el logo de la editorial. Por último, en el lomo, entre el nombre del autor y el de la novela se distingue el número 352, lo que indica la posición de del libro en la Biblioteca Breve de Seix Barral. En las solapas se colocaron las publicaciones de aquel entonces para incitar al lector futuras compras. En las tripas del libro, exactamente en el primer folio, se encuentra las hojas de respeto, la portada y la hoja de créditos que sitúan al libro en 1973, año de su primera edición. Páginas más adelante se encuentra la dedicatoria a José María Gutiérrez, y una cita de Gustav Flaubert de su novela La educación sentimental.

 

La realidad de un escritor

 La edición original se llama: A Writer’s Reality, Syracuse University Press (1991), aunque la edición en español fue hecha por la Editorial Triacastela en 2020, junto a otros ensayos del mismo autor. La cubierta no cuenta con imágenes, pero sí con texto a color más el nombre de la editorial. En cuanto a la contraportada colocaron el resumen del libro, el logo de la editorial y, lo más importante: Colección Humanidades Nº 6, a la que pertenece. Las solapas como siempre tienen los libros editados junto al correo y página web de la editorial. Lo que es llamativo ocurre en el primer folio, donde han colocado dos páginas de color verde, seguidas de tres imágenes de archivo de las etapas representativas del autor, además, se incluye una introducción e índice principal para organizar el ensayo. Por último, el folio final se cierra con dos páginas verdes las que le dan un toque único al ejemplar.


 

martes, 23 de marzo de 2021

Introducción a la Nouvelle Vague

Laura Marquino Fernández. ICM-CIN


Para poder entender mejor tanto la corriente como las propias características a la hora de filmar en este periodo, es necesario saber que la nueva ola francesa se sitúa a partir de la II Guerra Mundial. Esto supuso una ruptura generacional y la aparición de la libertad en casi todo el mundo, a excepción de entre otros países España, que mantenía la dictadura franquista. La ola de libertad alcanzó de lleno al cine, y el país en que rompió con más fuerza esta ola fue una Francia en plena revolución social y política.
El término Nouvelle Vague aparece por primera vez impreso en Francia, 1957 cuando es publicado en el semanario L ́Express un artículo titulado con el nombre que designa a esta generación, insinuando en el mismo el cierto poder que tendrán estos jóvenes cineastas en el futuro, el cual comenzaría en 1959 hasta 1969 aproximadamente. La nouvelle vague es considerada por sus integrantes como un método o tendencia, donde a través de una nueva generación de directores tratan de experimentar con opciones cinematográficas consideradas aberrantes o bien restringidas en aquella época, poniendo en práctica recursos que no eran bien vistos a través de un cine de autor e independiente que toma forma y popularidad a través de este movimiento. 

Fuente: Pinterest

El punto de partida inicial dentro del largometraje en esta nueva generación de directores lo podemos situar en Chabrol, estrenando El bello Sergio (1959) y posteriormente el fenómeno que se produce en el Festival de Cannes, el cual es acompañado de un debate en los medios de comunicación, donde Marcel Camus obtiene en Cannes la Palma de Oro con Orfeo Negro (1959), François Truffaut 3el premio a la mejor dirección por Los 400 golpes (1959) o Alain Resnais recibe el apoyo del público y la crítica por Hiroshima mon amour (1959). Estas películas son consideradas como obras que se diferencian considerablemente de la producción convencional de la época, definiendo y consolidando la Nouvelle Vague. A partir de este momento, el número de óperas primas (se entiende como la primera obra artística de un autor) y de nuevos realizadores no hace más que aumentar. En diciembre de 1959 Chabrol estrena Una doble vida (1959), en ese año se realiza también Le Signe du lion (1959) pero que no es estrenada hasta 1962 por Éric Rohmer, Pierre Kast presenta Le Bel Âge (1958), y por fin se estrena Al final de la escapada (1959), por Jean Luc Godard, la cual tiene un importante éxito en taquilla.

Al final de la escapada (1959). Fuente: elpais.com


A través del cortometraje que suele iniciar en la práctica cinematográfica, los considerados partícipes en el movimiento comienzan a incluir en sus proyectos ciertos planos que recuerdan a otros directores que admiraban como Hitchcock, haciendo que sus personajes vayan a ver las películas de la nouvelle vague, o la influencia americana que es perceptible en ellas, hablan además de las impresiones que les dejan los libros que leen citando fragmentos enteros, otras veces simplemente hacen que lean determinados libros que normalmente tienen que ver con el propio director. En algunas películas podemos ver también la marcada influencia de la música y la forma en que se hace referencia a la música improvisada, clásica o el jazz, el cual solía destacar.

Existe además una ruptura en el marco clásico espacio tiempo aplicando un montaje más original y deconstruido solapando diálogos repetidos entre puntos de vista de cámara durante la continuidad de una misma escena. Existe una búsqueda constante de naturalidad en la puesta en escena, a través de sets externos donde las películas se graban en escenarios reales sin iluminación, donde los directores de fotografía se ven obligados a usar en muchas ocasiones un stock de película que normalmente se usaba para fotografía fija y unir los carretes para juntar la longitud necesaria para la producción de un largometraje. Pueden ser interpretadas por jóvenes actores semiprofesionales e incluso aficionados sin experiencia. Los directores no dudan en pedir a los actores experimentar y jugar en su papel, para estar más en esta búsqueda de naturalidad cinematográfica. Se puede notar que los actores suelen ser jóvenes desilusionados, priorizan al individuo junto a la libertad mediante la irresponsabilidad, a través de personajes independientes. Los diálogos buscan una cierta naturalidad o los monólogos muestran los pensamientos momentáneos expresados en voz alta por el personaje en cuestión. Es esencial para recordar estos momentos romper la cuarta pared con el personaje dirigiéndose directamente a los espectadores. Además, al contar con decorados naturales y bajo presupuesto, la sociedad francesa quedaba retratada y muchas de las personas que salen en las películas no son conscientes de ello o miran a la cámara.

Durante Pierrot el loco (1965) Anna Karina rompiendo la cuarta pared mirando a la cámara. Fuente: efeeme.com

De este modo, anuncian una modernidad cinematográfica donde lo absurdo es el tema principal, y el mundo se representa como tal: los personajes y las situaciones no son ni buenas ni malas, son simplemente absurdas. Ser principiante en el sector es un enfoque voluntario que termina incluso imponiéndose caracterizando a la corriente, es decir, se prioriza la manera de experimentar y el propio resultado frente a la experiencia previa en el sector.