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sábado, 2 de mayo de 2020

Bibliotecas vecinales

Carmen Alonso / ICT-BIB

El escritor Jorge Carrión, al darse cuenta en las primeras semanas de cómo su biblioteca le estaba ayudando a sobrellevar el confinamiento, decidió compartirla con los vecinos de su comunidad.


La biblioteca de Jorge Carrión
fuente: eldiario.es

Como un buen bibliotecario prescriptor, conversa por WhatsApp con cada uno de sus vecinos y les propone recomendaciones de lecturas que él considera que pueden ser de su interés. Para su sorpresa, los usuarios más fieles están siendo los más jóvenes.

Una vez acordada la lectura, él mismo se encarga de dejar en el felpudo de cada casa los libros solicitados y, una vez leídos, la devolución funciona de la misma manera: cada vecino deja los libros a devolver en el felpudo y Jorge se encarga de pasar a recogerlos. No hay límite de días ni de ejemplares pero sí se ha marcado un reto personal: no repetir ninguna recomendación y no dejar el mismo libro dos veces.

Jorge Carrión confirma en una entrevista para eldiario.es que no hay ningún riesgo de contagio:

”Uso guantes y alcohol. Los desinfecto y recomiendo que los dejen cinco días en algún lugar de su casa. Pero es difícil que el virus esté en ellos, la inmensa mayoría no han sido tocados por nadie desde que ordené la biblioteca el pasado verano”.

Esta iniciativa no ha sido la única y tampoco la primera. En muchas comunidades han surgido diferentes iniciativas para compartir cultura y amenizar la cuarentena.



Fuentes consultadas:
Vecino, mi biblioteca es la tuya
https://www.eldiario.es/edcreativo/historiasqueunen/personas/Vecino-biblioteca_0_1018748753.html

sábado, 25 de abril de 2020

Tal vez demasiada generosidad


Alba Fernández Ruiz / ICM-REF
Hay dos cosas que odio: que den por sentado lo que me gusta y que compartan su música sin consentimiento de los demás. No quiero decir que en un grupo de amigos no se pongan canciones para todos, sino que, en la casa, en el transporte público, cerca de otras, caminando por la calle, vayan sin cascos o auriculares; y todavía más si parecen que están realmente sordos por el volumen con el que "escuchan" (¿Escuchan algo en todo ese ruido?). En cuanto a dar por sentado lo que me gusta, me refiero a, en este caso, mis gustos musicales.
  ¿Ya se nota por dónde va la cosa?

  Vivo en un piso y, por lo tanto, en un vecindario con no muchos pero sí demasiados vecinos. En este estado de cuarentena han empezado a comportarse todos los vecinos del mundo (por lo visto) a ser más... altruistas, por decirlo de alguna manera. Mi manzana se ha convertido en un reloj. Y no, no es una metáfora.

  A las ocho, los aplausos. Por supuesto que toda la gente que trabaja con el peligro a contagiarse se lo merecen, si no digo que no, ¡faltaría más!. Ah, pero ¿solo ahora que tu vida está en peligro y que la enfermedad sale en los medios, es peligrosa y ha cundido el pánico? ¿o tal vez siempre? ¿Aplaudirás como lo harás esta noche cuando salgan a protestar por condiciones laborables mejores y bloqueen un tramo de la carretera para exigir sus derechos? ¿O tal vez los insultarás porque llegas tarde? Me parece tan hipócrita. Puede ser que haya ciudadanos que salgan al balcón y que realmente apoyen a la sanidad, o a los cajeros, o a los servicios de limpieza o a quien sea. Por haberlos, seguro... ¿cuántos? Seguro que si lo preguntas, todos. A ver, cómo no.

  Además, ¿alguien ha pensado en los perros? Desde casa, a esa hora en punto, los escucho ladrar. Como no tengo ni tuve can, ni tampoco hablo su idioma, no comprendo si es porque sienten amenaza, porque están asustados, para sumarse ellos también o para lanzar un socorro porque el dueño aprovecha para darle cariño. Pero como los animales no importan, volvamos a quienes sí.

  A la una o las trece, un vecino de mi mismo bloque parece creerse el dueño y señor de nuestras vidas. Decide por gracia divina que tiene la responsabilidad de deleitarnos con su magnífica selección de canciones. Enchufa el amplificador o altavoz, a saber, y ejerce de DJ para todas las vecinas que estamos tranquilamente en casa.

  Me parece estupendo que tenga ese sentimiento de querer ayudar. Seguramente varias estarán agradecidas (música gratis, oye) como los críos que están que ya han aprendido a caminar por el techo. Pero pensemos en los demás. Hay estudiantes que quieren, necesitan o les obligan a estudiar, a realizar tareas, a entregar ejercicios o contestar exámenes. La música desconcentra. Ni siquiera la que no tiene letra ayuda, ni la clásica ni la que nos venden como "para estudiar y concentrarse". Eso, por un lado. Por otro tenemos a las trabajadoras que acaban de venir de una jornada nocturna y estén descansando. ¡Buenos días!, somos su despertador favorito. Aquellas personas que se encuentren mal en casa, que estén enfermas y necesitan tranquilidad... ¡su terapia ya está aquí! Un padre o una madre que por fin ha logrado que su niño recién nacido concilie el sueño y, de repente, un bajo, una guitarra, la batería y una voz que dice cantar; ya llora de nuevo. Como estos, otros más.

  Primero, si alguien quiere diversión, se la buscará por sí mismo. Si es que tuviera medios, porque parece que la gente se ha olvidado de aquellas que no tienen casa, de aquellos que tienen que trabajar para pagar el alquiler, de aquellas que sufren maltrato por parte de su "familia", de aquellos que no pueden estar en casa por la razón que sea.

  Segundo, si los gustos fueran uniformes, todavía. ¡Pero no lo son! Que a la mayoría le guste el reguetón (ella, española), la Macarena, el Cumpleaños feliz, o la "música" que sea no quiere decir que a todos también. No, señores. Que intentes ampliar el repertorio, pinchando una de Abba, otra española que nadie conoce (o tal vez sí), quizá una de Queen... das por sentado que todos queremos oír esas canciones. Y no. La mayoría no somos todas.

  Esa es otra: los cumpleaños. Es triste pasarlo solo, sin tus colegas o amigas, o sin la familia —si es que te llevas bien—; o eso parece, al fin y al cabo, es una mera fecha. A algunos les emocionará que les canten treinta tipos que probablemente conozca de vista o porque se le coló la pelota en su terraza; a otros no creo. Y, sinceramente, veo innecesario eso de poner una canción, desearle que tenga feliz cumpleaños a alguien completamente aleatorio, sin tener en cuenta sus sentimientos y situación. Será feliz si las condiciones son favorables, no porque tú lo digas, digo yo.

  Hace unas semanas (¿semanas ya?), a las seis de la tarde, quedaron varios para jugar al bingo. Parece que esto viene de las redes (¿quién demonios dijo que no eran un peligro?). Como yo soy la vecina amargada, seguí con mi ordenador tranquilamente mientras escuchaba gritos agónicos de una mujer que iba citando los números que le aparecían. Hacía un frío de muerte pues la tarde anterior había nevado a pesar de que la anterior a la anterior hacía un Sol espléndido; pero estaban ahí, cabezones todos ellos, con el móvil en una mano, el abrigo por los hombros y gritando cuando tenían un número. Me parece que el premio era tatuarse; aunque la intención en principio era la de pasarlo bien entre vecinos... ejem.

  Esa es otra cosa hipócrita. En mi manzana no hay odio como tal (por favor, no), lo que hay es poco... la verdad es que no encuentro la palabra adecuada, así que imaginaos. Es ¿indiferencia?, al menos hasta que las voces —nótese el uso de voces y no gritos— de varias criaturas en el parque de la urbanización hacen que salgas a la terraza a tirar huevos y luego a insultarlas —parece verdad y por algo lo parece—.

  Creo yo que todo esto se nos ha salido de las manos. Bueno, me excluyo porque yo sigo en mi cueva sin molestar a nadie más que a mi madre. Es una situación extraña, por supuesto, y tal vez, quiero creer que la humanidad a abierto los ojos y se ha dado cuenta de que es un ser tan egoísta que da asco. Quiero pensar en eso y no en que, cuando todo esto pase, el cielo volverá a verse gris por la contaminación, los animales se verán obligados a volverse comida, los aplausos se convertirán en miradas de desdén porque no les atienden rápido y los juegos entre balcones mutarán a cotilleos e insultos.
  Eso, o que soy demasiado pesimista.



Esto fue escrito a mediados de abril pero publicado en Blogaulaucm el 25 de abril de 2020 a las 15:49.

domingo, 19 de abril de 2020

Resistiré

Carmen Alonso / ICT-BIB

Un grupo de sanitarias ha creado, en el hospital de campaña de IFEMA (Madrid), una biblioteca que han bautizado con el título de uno de los himnos de este confinamiento: Resistiré del Dúo Dinámico.

 
Duo Dinamico - Resistiré (Actuación TVE)

El fondo de la colección se ha creado a partir de donaciones institucionales y de la solidaridad de los vecinos. La Comunidad de Madrid se ha comprometido a realizar envíos periódicos de revistas para que los pacientes aquí ingresados puedan acceder a publicaciones de actualidad así como a una amplia colección de cómics que ha aportado Akira Cómics.

Unos días después de conocer la iniciativa se sumaba el Colegio de Ópticos con una numerosa donación de gafas para aquellas personas que, necesitándolas, no disponían de ellas.

Cualquier persona residente en Madrid que quiera hacer una donación puede enviar un email a joseluismolinerocalvo@gmail.com. Este voluntario se encarga de ir casa por casa para recoger las donaciones y llevarlas al hospital de campaña.

Otra gran inciativa para que las personas que reciben atención médica en IFEMA puedan evadirse y entretenerse durante sus días de ingreso hospitalario gracias a la lectura.


Fuentes consultadas:
web de la Comunidad de Madrid
https://www.comunidad.madrid/noticias/2020/04/07/enviaremos-semanalmente-lote-revistas-comics-biblioteca-resistire
Europa Press
https://www.europapress.es/madrid/noticia-sanitarios-crean-biblioteca-resistire-ifema-mejorar-calidad-vida-enfermos-20200405112339.html
Madrid secreto
https://madridsecreto.co/el-gobierno-geolocalizara-40-millones-de-telefonos-tras-una-prueba-piloto-de-valencia/

miércoles, 1 de abril de 2020

Sim Sala Bim

Carmen Alonso / ICT-BIB

El fondo de ilusionismo que alberga la Fundación Juan March tiene su origen en la donación de la biblioteca personal de José Puchol de Montís en 1988. Se continuaron adquiriendo ejemplares y, hoy en día, se considera la mayor colección de magia y prestidigitación en nuestro país, con más de 2.000 títulos y casi un centenar de revistas, en español, francés, portugués e inglés, desde el siglo XVIII hasta la actualidad.

Sim Sala Bim es un repositorio digital formado por unos 150 ejemplares de esa colección que se han digitalizado y se han puesto a disposición del público. 

Fuente de la imagen:
Biblioteca de la Fundación Juan March

Los fondos de esta colección digital se dividen en seis categorías:
  • Historia de la magia: libros relacionados con la vida de magos célebres y sus aportaciones a la evolución del ilusionismo.
  • Magia científica: trucos basados en experimentos propios de la física, la química, o las matemáticas, entre otras ciencias.
  • Mentalismo: arte de ejecución antiguo en el cual el practicante utiliza la agilidad mental, principios de la magia escénica o sugestión para hacer una ilusión de lectura mental.
  • Magia blanca: actos y trucos de ilusionismo cuyos métodos u objetivos son comúnmente aceptados por la sociedad donde se producen.
  • Cartomagia: magia de cerca que se realiza fundamentalmente con cartas, naipes, barajas.
  • Prestidigitación: rama de la magia en la que el juego se basa en la habilidad para manipular con las manos y con objetos no trucados, ya sean cuerdas, dedales, monedas.

En una entrevista, Paz Fernández Cuesta, directora del servicio de bibliotecas de la fundación, destaca como el ejemplar más importante de la colección: Engaños a ojos vistas, y diversión de trabajos mundanos, fundada en licitos juegos de manos de Pablo Minguet e Irol (1733), el libro de magia publicado en España más antiguo que se conozca.

 

Fuentes consultadas:
Entrevista a Paz Fernández-Cuesta
https://clip.sedic.es/article/clip-no-70-entrevista-paz-fernandez-cuesta/

Biblioteca digital de ilusionismo
https://www.march.es/bibliotecas/ilusionismo/biblioteca-digital-de-ilusionismo.aspx?l=1

lunes, 23 de marzo de 2020

Library In Rainbows

Carmen Alonso / ICT-BIB
 
El pasado mes de enero la banda británica Radiohead lanzó su nueva página web con formato de biblioteca virtual: Radiohead Public Library.
 
Hartos de que la información sobre la banda que se podía encontrar en Internet estuviera descontextualizada y no respetase estándares de calidad, decidieron recopilar todo tipo de materiales de archivo (fotografías, videoclips, directos, diseños de portadas, caras b...) y ofrecerlo a sus fans en un sitio web con un diseño y funcionalidad realmente sencillos.
 
El material está organizado de manera cronológica entorno a los nueve álbumes del grupo y a cada uno de los ellos se le ha asignado un color en el menú:
 
- A Moon Shaped Pool
- The King of Limbs
- In Rainbows
- Hail to the Thief
- Amnesiac
- Kid A
- Ok Computer
- The Bends
- Pablo Honey
 
Han cuidado todos los detalles y, además de material inédito, ofrecen a sus fans la posibilidad de obtener su propio carné de la biblioteca.
 
Carné de Thom Yorke
fuente: Radiohead Public Library